Rutas Cicloturísticas y Senderismo

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Cazuma-Gola de Lucino

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Número Homologación P.R.V- 234
Nombre Cazuma - Gola de Lucino
Longitud 16 km
Desnivel 126 m
Tiempo Estimado 4 horas
Puntos de Interés Acequia de los Moros, Charco del Garrofero, Pozo de las Conchas, Gola de Lucino, Cueva de la Araña
Características Formaciones geológicas singulares
  1. Situación:
    Sudeste del término municipal de Bicorp.
    Partida de La Cadena.

  2. Longitud:
    16 km.

  3. Altitud:
    a) Punto más alto: 510 m.
    b) Punto más bajo: 415 m.

  4. Accesos:
    Para iniciar la ruta debemos llegar al casco urbano de la población de Bicorp, allí podremos complementar la información del trazado de la ruta en los paneles, así como en otras publicaciones sobre patrimonio y etnología del municipio y obtener las provisiones necesarias para llevar a cabo el sendero con éxito.
    El punto de inicio de la ruta se ubica en el camino de Cazuma a unos cuatro kilómetros del casco urbano y se accede por carril asfaltado.
    Bajamos al primer puente que tenemos a unos 80 metros y por las escuelas municipales buscamos el Corral Blanco. En dicho trayecto nos encontramos con granjas y un depósito de aguas potables.
    En ese punto encontramos una fuente, seguimos por tanto con el vehículo hasta encontrar una cuesta ascendente tras vadear el río, allí veremos carteles indicadores y el de la derecha nos conducirá hacia CAZUMA, aproximadamente tres kilómetros después de ese punto veremos el panel indicador de la ruta.

  5. Valores Naturales:
    La ruta conserva en algunos tramos, una hermosa reserva forestal de un gran valor ambiental y paisajístico: vegetación abundante como el pino carrasco, encina, sabina, olivo, algarrobo, aunque queremos llamar la atención sobre el enebro (JUNÍPERUS COMUNIS) por su distribución de hojas lineales en grupos de a tres, rígidas, punzantes y con dos rayas blanquecinas en el haz y en los bordes. Sus frutos de color negro azulado, se emplean para aromatizar la ginebra, y de la destilación de sus frutos y hojas se obtiene el aceite de Miera.
    Fresno, adelfas, brezo, matorrales como el palmito o margallón, madroño, cornicabra, lentisco, romero, sabinas (JUNÍPERUS PHOENICEA) son pequeños árboles siempre verdes, de tronco y ramas retorcidas y de madera roja olorosa; también las aliagas se encuentran en un gran número.
    Es habitual sorprender a la cabra montés en manada y también se hallan en la zona: zorros, jabalíes, conejos y liebres, de la misma forma puede apreciarse el vuelo del águila real o culebrera y de la lechuza.
    El río Cazuma, es un río de poco caudal debido a que sus aguas abastecen al pueblo de Bicorp, pero beberlas, sobre todo en su nacimiento, es un lujo de los que ya quedan pocos.
    En los márgenes del lecho del río, sobre todo en el tramo del charco de los Morteros y en la poza de las Conchas, se pueden observar gran variedad de fósiles incrustados en las rocas calizas. Numerosas conchas peregrinas, de diversos tamaños nos indican que, en tiempos remotos, las tierras de Bicorp estaban bañadas por las aguas de un mar, poblado de moluscos y animales marinos. Un proceso de sedimentación en aquellas aguas poco profundas fosilizó algunas de aquellas especies.
    La gola de Lucino, con sus formaciones, rocosas, es una garganta que impresiona por su majestuosidad y por los caprichos geológicos que han ido formando los elementos y las fuerzas de la naturaleza. La Gola es el hábitat predilecto del búho real, el cual, sobre todo en el mes de julio, nos deleita con su canto nocturno.

  6. Monumentos del hombre:
    Las casas rurales abandonadas, casi todas en ruinas, son una muestra de la arquitectura rural.
    La acequia de los Moros, de la que se conservan unos metros, es un vestigio, bien conservado de la avanzada cultura árabe que pobló nuestras tierras. Está cincelada sobre la piedra y, como su nombre indica, fue construida por los pueblos moriscos para llevar el agua a Bicorp.
    No fue terminada, quizás a causa de la expulsión de los moriscos a principios del siglos XVII.
    Los morteros, son pequeñas cavidades excavadas en la roca, utilizados antiguamente para moler el grano.
    Las pinturas rupestres de la Cueva de la Araña son una de las primeras manifestaciones humanas que todavía se conservan.

  7. Recorrido y comentarios:

    1. Lugar de salida (Parcial minutos – Total horas)
      Dejamos la pista del río Cazuma para coger a mano derecha una senda. Nos llama la atención a lo lejos y a nuestra derecha un árbol monumental; se trata de un pino carrasco que da sombra a una casa rural Casa de Ernesto, ya en la partida de La Cadena. Hay más casas en un radio próximo Casa de Pascual y otras construcciones más recientes. Seguimos el trazado a mano izquierda un par de kilómetros en sentido inverso al del transcurso del agua potable que abastece a la población, allí observamos una regata excavada en la piedra maciza, es la acequia de los Moros.

    2. Charco del Garrofero (0'20 – 0'20)
      Apenas hemos comenzado a andar y ya nos encontramos con un primer charco, menudo pero muy bonito. Es un remanso de agua, una pequeña piscina natural, toda de piedra, ideal para el chapuzón refrescante. Seguimos caminando por la senda de hormigón.

    3. Charco de los Morteros (0'02 – 0'22)
      Es una poza de agua cristalina, bastante profunda, también ideal para el baño, pues es como una playa natural en la que vas accediendo al agua progresivamente. Se llama de los Morteros porque hay unos molinos o morteros excavados en la piedra. Aquí se puede nadar perfectamente y tomar el sol en la roca. Para seguir la ruta, cruzamos por donde se estrecha la playa de piedra y seguimos por encima del pequeño camino de hormigón. Por todas esas rocas se pueden encontrar fácilmente fósiles incrustados. No estará de más recordar que no debemos llevarlos a casa, otros que vengan detrás podrán encontrarlos tal cual los vemos nosotros, contentémonos con una fotografía. Un poco más adelante, nos topamos con otra poza de las Conchas, llamada así por la gran cantidad de fósiles que allí se encuentran.

    4. Casa de Quevedo (0'13 – 0'35)
      La senda de hormigón se esconde tras algunos matorrales y, en un momento dado, tenemos que subir por encima de un muro. Parece que el río se va por otro lugar, pero seguimos adelante. Pronto nos encontraremos con una loma que da a la derecha del río. En la parte alta de ésta, se puede ver una cueva típica para guardar ganado, la cual se conserva en perfectas condiciones. Si seguimos por el muro pronto encontramos un campo de olivos abandonado, y, en lo alto de los bancales una casa bastante bien conservada, con un piso y un pequeño patio; se trata de una construcción típica de la zona. Todo esto queda a la derecha del río. Cuando estamos a la altura de la casa de Quevedo, hay que cruzar el río hasta encontrar la pista que baja por el lado izquierdo de éste.

    5. Paseo por la pista (0'05 – 0'40)
      Cogemos ahora la pista y la seguimos. Está un poco abandonada, pero para caminar es ideal. Podemos admirar el hermoso bosque que desciende hasta el Cazuma: Además del pino típico mediterráneo, fresnos y carrascas nos reciben; además, si vamos en otoño podemos probar los frutos del madroño.

    6. Cruce del río (0'05 – 0'45)
      Volvemos a cruzar el río por la pista que llevamos, las aliagas pueden dificultar un poco este paso.

    7. Charco de las Máquinas (0'05 – 0'50)
      Se trata de una poza impresionante con una pequeña cascada en donde nos podemos bañar perfectamente. El acceso desde el camino no es muy bueno, sin embargo, una vez allí, se comprueba que es un lugar ideal para darse un baño, tomar el sol y relajarse.

    8. Nacimiento del río Cazuma (0'15 – 1'05)
      Encontraremos una pequeña caseta rodeada de enormes rocas. Aquí nace el río Cazuma, de aguas cristalinas y potables que abastece el pueblo de Bicorp.

    9. Cantos rodados (0'05 – 1'10)
      Desde el nacimiento, cogemos la rambla hacia arriba, siguiendo las indicaciones. Observaremos pedruscos enormes que entorpecen el trazado regular de una senda. Hay muchas posibilidades de que en este trozo veamos alguna cabra montés.

    10. Gola de Lucino (0'10 – 1'20)
      De pronto el barranco se estrecha y aparece ante nosotros una garganta de roca caliza excavada por las aguas, que va estrechándose todavía más de forma progresiva. La altura de la garganta es considerable, entre 15 y 30 metros. Se recomienda no gritar mucho en el interior del desfiladero, pues podría provocar algún desprendimiento. Hemos de sortear algunos desniveles que van posibilitando el acceso al interior de la garganta.

    11. Bóveda de la Gola de Lucino (0'10 – 1'30)
      El desfiladero de piedra va estrechándose hasta llegar a una especie de bóveda impresionante. En la parte más alta se puede apreciar el lugar por donde baja el agua cuando las lluvias se hacen más persistentes así como la erosión que produce en la roca, moldeándola con formas redondeadas. En la base de la bóveda se encuentra la grava amontonada por las sucesivas avenidas.

    12. Media vuelta (1'00 – 2'30)
      Con la sensación en el cuerpo de haber contemplado algo majestuoso, volvemos por nuestros pasos hasta llegar al cruce que habíamos dejado junto a la casa de Quevedo, allí, seguimos el camino ascendente hasta llegar a la casa del Sillero.

    13. Casa del Sillero (0'1' – 2'40)
      En la confluencia de pistas, dejamos a nuestra izquierda una casa rural rehabilitada y seguiremos, a la derecha, por la nueva pista, que ahora nos sorprende con una fuerte subida. Dosificamos fuerzas para aguantar el fuerte repecho y contemplar, de paso, las tonalidades de verde que nos ofrece el camino. Destacan los pinos carrascos, las sabinas y los enebros.

    14. Rellano (0'15 – 2'55)
      Después de la subida, vamos llaneando durante un rato y respirando hondo, ahora sí que podemos. Seguiremos descendiendo hasta el barranco por una senda que discurre entre un tupido y frondoso paisaje.

    15. Cuevas de la Araña (0'15 – 3'10)
      Son tres abrigos, uno al lado del otro, que se asoman al barranco. Los dos primeros están protegidos con rejas y el tercero está totalmente ennegrecido por el fuego que alguna vez se encendió dentro. Dice la leyenda que el nombre viene dado por el apodo de la familia que habitaba la cueva, con ganados y cultivos en los alrededores del paraje.
      Hemos de fijarnos bastante para poder observar todas las pinturas. De todas ellas destaca la escena de la recolección de la miel. Sería recomendable haber contactado con antelación en Bicorp con los servicios de guía que se ofrecen de forma gratuita previa cita acordada. Así nuestra interpretación de las pinturas y su entorno serán las adecuadas.

    16. Regreso a la Casa del Sillero (0'30 – 3'40)
      Volveremos sobre nuestros pasos, descendiendo por donde antes hemos subido hasta llegar a la Casa del Sillero; a la derecha, bajamos por la pista principal y en unos ocho minutos estaremos en la acequia de los Moros, y desde ahí retomamos el camino de regreso que nos conducirá al punto de partida de la ruta.

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