El Arte Rupestre en el Macizo del Caroig

Patrimonio de la Humanidad

Las Pinturas Rupestres en el Macizo del Caroig

El Macizo del Caroig es un territorio rico en aguas subterráneas que surgen en numerosas fuentes nutriendo barrancos y torrentes. La abundancia de este recurso y lo accidentado del terreno han favorecido siempre la existencia de ricos ecosistemas.

Seguramente esta riqueza y su magnífica situación geográfica han hecho de esta zona una de las más ricas en arte rupestre prehistórico. El Macizo cuenta hasta el momento con más de 30 abrigos con pinturas rupestres repartidos en los términos de Bicorp, Dos Aguas, Quesa, Millares, Moixent, Enguera y Navarrés . Entre ellas podríamos mencionar como conjuntos más relevantes las Cuevas de la Araña y la Balsa de Calicanto en Bicorp, el abrigo del Voro en Quesa, el abrigo del Ciervo y el Cinto de la Ventana en Dos Aguas, además de los abrigos de las Cañas y Roser en Millares, los del Bosquet y la Penya en Moixent, el abrigo del Garrofero en Navarrés o el Charco de la Pregunta en Enguera.

Los primeros descubrimientos de arte rupestre en la zona se remontan al año 1920, cuando fueron descubiertas las Cuevas de la Araña. Desde entonces no han dejado de localizarse nuevos conjuntos y todavía hoy continúan produciéndose hallazgos extraordinarios.

Los abrigos y cavidades del Caroig conservan muestras de diversos estilos de arte rupestre prehistórico. Aunque predominan las del denominado Arte Levantino, caracterizado por sus escenas de caza, son abundantes también las pinturas esquemáticas que representan a figuras humanas y animales con una gran complejidad formal.

Además de estos estilos se ha afirmado también la existencia de Arte Macroesquemático en algunos abrigos de Moixent y Millares.

El descubrimiento de esta forma de expresión, el Arte Macroesquemático, supone uno de los avances más importantes de la arqueología prehistórica ya que su estudio ha permitido establecer una secuencia cronológica del arte rupestre pospaleolítico valenciano.

En el año 1980 fueron localizadas en algunos abrigos de la comarca de la Marina Alta un conjunto de manifestaciones rupestres que no se ajustaban a los estilos hasta entonces conocidos. Se trataba de grandes figuras de tendencia esquemática pintadas en color rojo que representaban figuras humanas con los brazos levantados y grandes serpentiformes de desarrollo vertical. Por su similitud con el arte esquemático y sus grandes dimensiones fue denominado Arte Macroesquemático.

Por las mismas fechas el análisis detallado de las cerámicas del Neolítico Antiguo demostró una gran similitud entre algunos de sus motivos decorativos y las figuras del Arte Macroesquemático. Las figuras representadas en ambos eran tan similares que sólo podían ser contemporáneas. Se acababa de descubrir el arte de los primeros agricultores.

Las representaciones de Arte Macroesquemático aparecen en abrigos poco profundos y no muy grandes. La técnica utilizada es siempre la pintura en rojo y representan figuras humanas con la cabeza a modo de círculo de trazo grueso, que en ocasiones se adorna con una especie de rayos o cuernos, los brazos se reprresentan levantados con la mano abierta en la que se indican los dedos. El cuerpo se dibuja con un trazo ancho sin detallar la anatomía o con algunos trazos que delimitan el contorno exterior. Otros motivos representados en este arte son los formados por dos arcos semicirculares unidos en su parte central en forma X. También representan figuras geométricas, siendo las más abundantes las líneas gruesas sinuosas como los serpentiformes verticales o representaciones que podrían ponerse en relación con diferentes partes del cuerpo humano, como las terminaciones radiales que recuerdan los dedos de los antropomorfos.

Parece indudable que el tema central del Arte Macroesquemático es la figura humana con los brazos levantados que asume un papel de orante, lo que evoca un carácter religioso. Algunos serpentiformes han sido interpretados como representaciones de vegetales en crecimiento. Ambos motivos, orantes y temas vegetales, formarían parte del mundo simbólico de las primeras comunidades agrícolas asentadas en nuestras tierras hace siete mil años.

Algunas figuras conservadas en el Barranco del Bosquet de Moixent, en el abrigo de Roser de Millares o incluso en los abrigos del Barranco Moreno de Bicorp presentan rasgos coincidentes con el Arte Macroesquemático, lo que podría estar indicándonos un origen común o que fueran una evolución de aquella.

No obstante y pese al enorme interés de estas manifestaciones, el estilo más extendido en la zona del Caroig es el Arte Levantino. El rasgo más característico de esta forma de expresión es la composición de escenas de muy diversa temática, protagonizadas por hombres, mujeres y animales.

En el Arte Levantino la técnica utilizada es siempre la pintura con el uso de pigmentos rojos de diversos matices y en menor medida negros y blancos. El artísta levantino pintó a las figuras humanas y a los animales de forma distinta. Las figuras humanas se representan muy estilizadas, en ocasiones con escasos detalles anatómicos pero con una gran expresividad. Al contrario, los animales -ciervos, caballos, cabras, uros y carnívoros- son representados de forma muy naturalista, respetando sus proporciones corporales y con los detalles anatómicos que mejor caracterizan a estas especies.

Las figuras humanas y los animales se pintan aislados o formando escenas. No se representa el paisaje que los rodea, pero en ocasiones se utiliza la propia roca sobre la que se pinta para marcar o reforzar alguna acción.

Las figuras humanas masculinas se representan bien desnudas o con una especie de calzones y en ocasiones se observan adornos con plumas, gorros, diademas, brazaletes y cintas que cuelgan de los codos, la cintura o incluso de las piernas.

Las figuras femeninas, aunque en número menor, desempeñan un papel muy importante en la temática levantina. En muchas ocasiones aparecen con una falda larga acampanada que termina en recto o en una especie de flecos o picos colgando, hasta la rodilla o hasta los pies. Sus adornos son también cintas y ajorcas en los brazos así como algún tocado en la cabeza.

Figuras humanas y animales aparecen formando escenas de muy diversa temática. Entre ellas predominan las de caza, aunque abundan también los grupos de arqueros en muy diversas actitudes; marchando provistos de arcos, como en el abrigo del Ciervo (Dos Aguas) o en el abrigo del Barranc de les Alcusses (Moixent). En otras ocasiones los descubrimos participando en danzas, como la del abrigo del Voro (Quesa), donde aparecen cuatro guerreros en fila, pertrechados con arcos y flechas, en lo que parece algún tipo de ritual ya que además de la posición danzante están tocados con gorros y plumajes que les confieren una actitud especial.

De cariz completamente distinto son las escenas de la vida cotidiana, de las que contamos con buenos ejemplos en el abrigo de Lucio (Bicorp) y las de recolección, cuya mejor muestra la encontramos en las Cuevas de la Araña (Bicorp). En la zona más alta de la roca, alrededor de una oquedad natural que parece representar una panal, hay unos trazos gruesos de los que cuelgan tres cuerdas que llegan hasta la parte inferior de la pared. En su extremo superior, junto al agujero, una figura humana que parece curvar las cuerdas por el peso lleva en la mano un recipiente similar a una cesta. A su alrededor aparecen representadas las abejas de diferentes tamaños.

Esta escena, a pesar de la sencillez, constituye el primer documento gráfico sobre la recolección de la miel en la prehistoria y ha pasado a convertirse en símbolo mundial de la apicultura.

Pero sin duda alguna las escenas más frecuentes y de mayor expresividad son las cinegéticas. En ellas grupos de arqueros se representan acechando o lanzando flechas contra cabras, ciervos, caballos y otros animales. En algunas escenas de caza los podemos observar a la carrera, siguiendo huellas, acosando a los animales heridos o cobrando sus presas. En las Cuevas de la Araña (Bicorp), se conserva una escena de cacería en la que al menos nueve arqueros cercan y disparan sus flechas sobre un rebaño de cabras. Algunos animales yacen muertos y otros huyen heridos de los cazadores.

Pero los animales aparecen también en actitud reposada, tal y como debieron ser vistos por los cazadores levantinos en la exploración de su territorio. Son buenos ejemplos el grupo de cabras, ciervo y cierva del abrigo II de las Cuevas de la Araña o el gran toro de la tercera cavidad de este mismo conjunto, una de las figuras de mayor tamaño de todo el repertorio levantino peninsular.

El tercer estilo identificado en los abrigos del Macizo del Caroig es el Arte Esquemático. El emplazamiento de las manifestaciones esquemáticas es similar al de los otros estilos descritos, con los que comparte cavidades y en ocasiones incluso se superpone a ellos. A diferencia del Arte Levantino este estilo incluye además de la pintura la técnica del grabado. La pintura es normalmente roja, pero también se usan pigmentos anaranjados, negros y blancos. Para aplicar la pintura sobre la roca se usan a modo de pinceles los dedos y tampones anchos, que dejan trazos irregulares y de bordes imprecisos.

La técnica de grabado esquemático es normalmente por picado de la roca creando surcos anchos e irregulares. La característica que mejor define este estilo es la simplicidad gráfica a la hora de representar las figuras humanas y animales. La barra vertical es la forma más elemental de representar a la figura humnana. Estas ganan en complejidad mediante la combinación de trazos; un trazo vertical representa la cabeza, el cuerpo y el sexo y dos trazos curvados hacia abajo los brazos y las piernas. No obstante existen muchas variantes.

Los animales se pintan o graban con la misma economía de gestos; una barra horizontal representa el cuerpo, la cabeza y la cola y cuatro trazos perpendiculares paralelos las extremidades. En ocasiones se incorporan cuernos y astas que permiten identificar estas figuras como ciervos, cabras o toros.

Otros motivos como soliformes, ídolos y representaciones geométricas completan el repertorio temático del Arte Esquemático.

Los conjuntos esquemáticos más importantes del Macizo del Caroig se encuentran en el Barranco Moreno, con la Balsa de Calicanto y el abrigo de los Gineses como conjuntos principales, en el Barranco del Bosquet de Moixent o en el Cinto de la Ventana de Dos Aguas.

Arte Levantino, Arte Esquemático y una variante del Macroesquemático están presentes en las cavidades del Macizo del Caroig. Es difícil saber en cada caso cuándo fueron realizadas estas manifestaciones. La hipótesis más aceptada en la actualidad es que las primeras representaciones macroesquemáticas fueron realizadas hace unos 7.000 u 8.000 años, durante el inicio del Neolítico en las tierras valencianas. Coincide pues con un período de transición de la Prehistoria más antigua a la más reciente y con el paso de una economía exclusivamente cazadora a la producción de alimentos mediante la agricultura y la ganadería. Estos primeros grupos de agricultores vivían en cuevas y en poblados y todavía dependían en cierta medida de la caza y la recolección. Frabricaban cerámica a mano y en algunas de esas cerámicas representaron imágenes que aparecen también en las paredes de algunos abrigos, lo que ha servido para poder establecer la cronología relativa de esas pinturas.

La superposición de figuras levantinas sobre motivos macroesquemáticos ha servido para determinar que el Arte Levantino es de edad posterior al Macroesquemático.

En cualquier caso una correcta interpretación de esas manifestaciones no puede realizarse dejando de lado los yacimientos arqueológicos existentes en este territorio, ya que constituyen el mejor registro para conocer la evolución del poblamiento y los modos de vida de los autores del arte rupestre.

Los yacimientos arqueológicos más representativos que enmarcan cronológicamente este fenómeno artístico son la Cueva de la Cocina en Dos Aguas y la Ereta del Pedregal en Navarrés.
La Cueva de la Cocina se localiza en el Barranco Falón, afluente del río Júcar por su margen izquierdo. Conocida desde los años 40 ha sido objeto de diversas campañas de excavación arqueológica que han permitido establecer una secuencia del máximo interés. La primera ocupación de la cueva corresponde al denominado Epipaleolítico Geométrico, datado aproximadamente hace 8.000 años. Se trata de grupos de cazadores con arco, que no conocen la cerámica y que fabrican un tipo muy característico de armaduras para sus flechas; los microlitos trapezoidales y triangulares. En un momento avanzado de su evolución estos grupos de cazadores desarrollaron unas formas artísticas de carácter geométrico, el denominado Arte Lineal-geométrico plasmado en plaquetas de piedra caliza grabadas con trazos profundos y múltiples. Este arte de esquema simétrico está presente en toda Europa en contextos de los útlimos grupos de cazadores.

Estos grupos humanos entraron en contacto con nuevos pobladores provenientes del Mediterráneo oriental portadores de la cultura neolítica; incorporaron a modo de vida nuevos elementos como la cerámica o la piedra pulida, pero siguieron viviendo como cazadores. Son los últimos cazadores de nuestra Prehistoria; los creadores del Arte Levantino.

Para conocer los momentos más recientes de la Prehistoria del Macizo del Caroig el yacimiento que aporta más información es la Ereta del Pedregal en Navarrés. Se trata de un yacimiento al aire libre emplazado junto a una antigua marjal, actualmente desecada. La Ereta estuvo ocupada durante un milenio, desde el 5.000 antes del presente hasta los inicios de la Edad del Bronce, es decir hasta hace 4.000 años. Los habitantes de este asentamiento practicaban la agricultura y la ganadería pero continuaron desarrollando una actividad cazadora muy importante como demuestran los hallazgos arqueológicos, sobre todo las numerosas puntas de flecha de sílex y los huesos animales pertenecientes a ciervos, corzos, jabalíes o uros. Algunas de las manifestaciones rupestres de la zona como el Arte Esquemático puede ponerse en relación con estas sociedades.

Las investigaciones en torno al poblamiento prehistórico en el Macizo del Caroig, todavía se encuentran en una fase preliminar. Sin duda alguna el futuro nos deparará nuevos hallazgos que mejoren el conocimiento que tenemos de su prehistoria y de la evolución del paisaje.

 
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